— Episodio 1 —
Una sonrisa, veinte cartas
Una historia sobre compartir y generosidad
Historias ilustradas para niños y niñas sobre compartir, escuchar, respetar y querer. Un pueblo de naranjos, un colegio llamado Los Almendros, y una maestra que convierte cada mañana en un pequeño prodigio.
Seis cuentos · Muchos más por venir
— Episodio 1 —
Una historia sobre compartir y generosidad
— Episodio 2 —
Una historia sobre la amistad y el valor de dar
— Episodio 3 —
Una historia sobre la paciencia y respetar los turnos
— Episodio 4 —
Una historia sobre no compararse con los demás
— Episodio 5 —
Una historia sobre No burlarse de los demás
— Episodio 6 —
Una historia sobre la honestidad
Cada historia crece alrededor de una idea pequeña y grande a la vez.
Escuchar, cuidar y valorar a las personas que nos rodean.
Compartir lo que tenemos y lo que somos, con alegría.
Esperar el turno, respirar y hacer las cosas a su tiempo.
Cada estrella brilla diferente: quererse tal y como eres.
Las palabras pesan: elegirlas con cuidado y con cariño.
Construir juntos un jardín donde todos puedan crecer.
En un pueblo rodeado de naranjos y huertos hay un colegio pequeñito llamado Los Almendros. Allí la Señorita Luna enseña historias que huelen a galletas, hace que los números bailen en la pizarra y escucha a sus veinte alumnos con la misma atención con que se escucha una canción querida.
Estos cuentos acompañan a los más pequeños en las emociones de cada día: lo que duele cuando la risa se vuelve burla, lo que crece cuando aprendemos a esperar, lo que se ilumina cuando compartimos.
Se leen en voz alta, en la cama, en el sofá, en el coche — donde haya un ratito y una mano dispuesta a pasar la página.
El respeto no es solo una norma. Es una forma de decir: «Me importas. Lo que haces importa.»
Cada episodio incluye preguntas para hablar con la clase, una actividad breve y una frase clave para recordar. Todo libre, gratis y sin registro.
Ver guías pedagógicasLos cuentos están disponibles en PDF y EPUB.
Ir a descargasEstos cuentos no se escribieron para llenar estantes. Se escribieron para una niña concreta, con nombre y apellidos, y para todos los niños y niñas que están aprendiendo a convivir.
Que encuentres en estas páginas una Señorita Luna que te mire, un patio donde jugar y veinte estrellas diferentes que te hagan sitio.
Sofía Tamarit Ramos